| Según su definición básica un futuro es un
acuerdo de compra y venta de un producto a un precio pactado.
Un ejemplo
fácil de entender es el típico contrato de compra de una vivienda a un precio
determinado. El vendedor y el comprador firman un contrato por el se
comprometen, uno a
vender y otro a comprar, a determinado precio en una fecha determinada.
Supongamos que somos compradores y firmamos comprar un piso por 200000 € dentro de
dos años, que es cuando se termina la obra. Ahora supongamos que cuando se cumple la
fecha de entrega resulta que dicho piso se podría vender por 240000 €. El acuerdo se
debe cumplir y el vendedor no nos puede pedir más dinero que el pactado. Nosotros
entonces compramos por 200000 algo que vale en el mercado 240000. El hecho es que hemos
ganado 40000 €, o al menos lo ganaríamos si lo vendiéramos en ese momento. Si el
piso hubiera bajado de precio, por una crisis económica por ejemplo, a efectos prácticos
perderíamos dinero pues tenemos la obligación de comprar el piso a un precio inferior a
su valor de mercado. Fue un pacto de compra-venta "a futuro".
Estos tratos son habituales para asegurarse una venta a un precio fijo y evitar así
los peligros de las oscilaciones del mercado, siendo bueno tanto para el comprador como
para el vendedor cuando el vendedor sabe que necesitará vender y el comprador que
necesitará comprar, y se usan en todo tipo de productos como trigo, acero, petróleo,
bonos o acciones de empresas.
Pero los futuros también se usan como herramienta de especulación.
Supongamos que estamos convencidos de que las acciones de Repsol van a subir de aquí a un
mes, mientras que otra persona piensa que van a bajar. Ambos podemos pactar que yo le
compre a él acciones de Repsol dentro de un mes al precio actual de mercado (supongamos
20 € la acción). Si dentro de un mes las acciones cotizan a 22 €, yo podré
comprarlas a los 20 € pactados y si no tengo interés en conservarlas revenderlas
inmediatamente a 22 €, ganando 2 € por acción. Igualmente el vendedor puede no
tener dichas acciones en el momento de la venta y tener que comprarlas en dicho instante
en el mercado a 22 € la acción, para a continuación
revendérmelas a mi perdiendo 2
€ por acción. Si los dos sabemos que ni el vendedor tiene las acciones ni yo pienso
conservarlas ¿por qué no olvidarnos de las acciones y el vendedor me da a mí
directamente 2 € por cada acción que habíamos pactado?
En esto se han convertido, en parte, últimamente los futuros: en una simple apuesta.
El producto ni se compra ni se vende sino que el dinero pasa directamente de una cuenta a
otra sin comprar ni vender nada. Equivale a apostar uno contra otro a que el precio de
algo sube o baja en el mercado respecto a un precio. El perdedor paga al ganador la
diferencia del precio.
Por ejemplo en los futuros sobre índices de bolsa pasa esto
constantemente todos los días. Con el futuro MINI IBEX por cada punto que suba o baje la
bolsa se gana o pierde un euro, y con el futuro IBEX PLUS 10 € por cada punto de
diferencia. Si el IBEX está hoy a 8000 puntos y Juan cree que el IBEX va a bajar de
precio a partir de hoy y Pedro cree que va a subir, Juan puede poner a la venta un futuro
de MINI IBEX con strike 8000 con vencimiento dentro de un mes. Pedro lo compra pagando una
comisión de unos 2 € a la entidad intermediaria (el MEFF en España) y dicha entidad
se ocupa de que cada día al cierre de la bolsa se trasvase la cantidad de dinero
correspondiente de la cuenta corriente del perdedor a la del ganador. No se espera a la
fecha de fin del contrato, sino que se liquida el resultado día a día. Además estos
contratos de compra son transferibles, y Pedro puede en cualquier momento ceder (vender)
su contrato a otra persona, cuya cuenta será la que sufra o se beneficie de la bajada o
subida de la bolsa.
¿Y qué ocurre si no hay dinero suficiente en la cuenta perdedora? para eso el MEFF y
tu banco intermediario exigen que tengas en tu cuenta corriente una cantidad determinada
para poder participar en el juego. Normalmente alrededor del 10 % del valor en juego, como
mínimo, lo que para el MINI IBEX a 8000 es unos 800 € por contrato. Dicho dinero
(las llamadas garantías) son bloqueadas por tu banco en el momento del
contrato y devueltas y vueltas a bloquear cada día junto con la liquidación diaria de
pérdidas o ganancias.
Comparativa de inversión en futuros o en acciones o fondos normales:
Como se puede ver, comprar un futuro MINI IBEX equivale a invertir el valor del IBEX en
euros en un fondo de inversión que replique al IBEX. El efecto en nuestro bolsillo es el
mismo. Si el IBEX (en este caso el futuro del IBEX) sube 100 puntos nosotros ganamos 100
€, mientras que si baja 100 puntos perdemos 100 €. La principal diferencia con
respecto al fondo es que también podemos apostar a la baja, ponernos
vendedores, con que si el IBEX baja 100 puntos nosotros ganamos 100 € y si sube 100
puntos perdemos 100 €. Es al herramienta perfecta para ganar con una bolsa bajista, y dogo perfecta poruq sus comisiones y garantías son inferiores a otros productos como la venta de valores prestados o el uso de CFDs.
Otra diferencia es el llamado apalancamiento. Podemos tener un futuro
MINI IBEX con solo el 10 % del capital equivalente en un fondo. Es como si invirtiéramos
con dinero prestado, con lo que los beneficios y pérdidas respecto a nuestro capital real
se multiplican. Es el efecto palanca.
Por últimos decir que hay futuros sobre multitud de productos (petróleo, trigo,
mantequilla, acciones...) pero los más accesibles a los bolsillos pequeños son sobre
algunas de las principales acciones e índices bursátiles.
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